miércoles, 13 de junio de 2012

Capítulo 5. "¿Una cita?"


Capítulo 5. "¿Una cita?"
Me empiezo a reír y Carmen me mira con cara de asesina. Está completamente empapada porque alguien le ha tirado la bebida encima. Me pongo seria, si no Carmen me mata, pero por dentro me sigo riendo.
Salimos de la discoteca y nos vamos al hotel ya que Carmen no podía quedarse así. Se ve que alguien se chocó con ella y le tiró todo encima. Ángela y yo no podemos parar de reírnos. Llegamos a la habitación y veo que encima de mi cama hay algo que yo no había dejado antes de salir.
Yo. ¿Habéis dejado vosotras ese papel encima de mi cama?
Ángela. No, ¿por?
Yo. Nada, es que yo tampoco lo he dejado ahí…
Me acerco y lo cojo. Está doblado. Antes de abrirlo miro a Ángela y Carmen algo extrañada. Lo abro y lo leo.
Carmen. ¿Qué pone?
Yo. No puede ser…- abro los ojos como platos. Empiezo a leer la carta.- “Hola, guapa. Me imagino que ahora mismo no sabes que es lo que está pasando, ya te lo digo yo. Quiero recordarte la carta que te di en el avión, espero que te presentes allí, tú sola. Tengo ganas de conocerte bien. Un beso, Harry.”
Ángela. ¡Ala, qué fuerte! ¿Ves cómo sí era una cita?
Carmen. ¡Qué bonito! Y ¿qué te vas a poner?
Yo. ¿Qué? ¿De verdad pensáis que voy a ir? ¿De verdad os creéis esto? ¿Un famoso me va a pedir una cita?- Me río alto con cierto sarcasmo.- No.
Carmen. Tú eres tonta, tía…
Hago una pelota con el papel y lo tiro. Me pongo el pijama y me acuesto.
Al día siguiente, cuando me despierto, no hay nadie en la habitación. Bajo a desayunar y tampoco están allí. Creo que se enfadaron por lo de anoche, pero es decisión mía, no suya… Subo a la habitación y cojo el papel donde me firmó Harry y me puso la hora, el día y el sitio. Me tiro en la cama sin saber qué hacer. Falta menos de media hora para poder ir allí y yo sigo pensando si presentarme o no… ¿Y si lo hace para reírse de mí? Y si, y si… Siempre igual. Voy a ir.
Me preparo y salgo corriendo, veo a mis amigas andando hacia mí.
Yo. Me voy, he quedado con Harry, ¿no?- les grito desde lejos y sonrío.
Ángela. ¡Así me gusta! ¡Corre que llegas tarde!
Echo a correr y llego justo a la hora a la que habíamos quedado. Mira a todas partes y no veo a nadie. Pasan diez minutos y sigue sin aparecer. Cuando decido irme alguien me toca el hombro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario