Capítulo 10. "Cena a la luz de la luna."
Me levanto y veo el móvil. David. No se da por vencido. Noto a Harry detrás.
Harry. Cógelo si quieres.
Yo. No, ahora estoy
contigo.
Harry. Te invito a
cenar.- me dice sonriente.
Yo. No sé, no me
parece bien...- me corta para que no siga hablando.
Harry. No acepto un
no por respuesta.- me coge de la mano y salimos corriendo de hotel. Vemos como
llegan el resto y Harry les grita: "¡Me la llevo a cenar!" Me para
delante de un coche. Bueno, no, delante de un cochazo.
Yo. ¿Por qué me
paras delante de este coche?
Harry. Es mi
coche.- saca la llave. Me abre la puerta y según entro me la cierra y va a la
parte del conductor.- Preparados.- mete la llave, arranca el coche y nos vamos.
Se para en un semáforo y me pone una cinta sobre
los ojos, dice que es una sorpresa. Noto como se para el coche y Harry baja. Me
abre la puerta y me ayuda a bajar del coche para que no me caiga. Me lleva
agarrada y nos paramos. Se pone detrás de mí y me quita la cinta.
Yo. ¡Qué bonito!-
miro asombrada. Estamos en un patio muy bonito. Hay mucho verde y en medio del
jardín hay una mesa preparada para dos personas con una jarrón con dos rosas
rojas en medio. Es de noche y el jardín está lleno de luces. Es precioso.-
¿Todo esto lo has hecho tú?
Harry. Sí, por eso
estaba en el centro comercial, quería invitarte a cenar.- me conduce hasta la
mesa y nos sentamos.
Nos pasamos toda la noche hablando y riéndonos.
Cuando terminamos de cenar se levanta, se tira en la hierba y me indica que le
acompañe. Me echo a su lado. Hoy el cielo está totalmente despejado y se puede
ver una noche estrellada. Harry me agarra la mano, giro la cabeza y me está
mirando. Esos ojos me pueden. Me sonríe y yo le sonrío a él. Nunca me había
fijado en que fuese tan perfecto. Se acerca a mí aún más, sonriendo. Nuestras
narices chocan y sonreímos como tontos. Se acerca aún más y por fin, por fin,
nos besamos. Es algo extraño. Yo ya he besado a otros chicos, pero no había
sentido lo mismo. Siento ese típico cosquilleo en la barriga. Nuestras lenguas
juegan y no quiero que se separe nunca. Ahora mismo solo existimos él y yo.
Todo a nuestro alrededor desaparece. Me pone encima suya mientras nos seguimos
besando. Ahora mismo nada puede estropear este momento. O eso pienso yo.
X. ¡Harry, Elena!
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