Capítulo 1. "Adiós España. Hola Londres."
Por fin ha llegado el verano y de la mejor manera posible, he aprobado la
selectividad. Bueno no solo la he aprobado yo, sino también mis 4 mejores
amigas, Ángela, Carmen, Sara y María. Mi sueño siempre ha sido vivir en Londres
y lo he conseguido, nos vamos las cinco allí a estudiar la universidad. Al
enterarnos saltamos felices como nunca, pero al enterarnos de que nos íbamos
también el verano allí nos hizo aún más felices. Uy, perdón, no me he
presentado. Me llamo Elena, hace poco cumplí los 18 y mi único objetivo en la
vida es estudiar telecomunicaciones junto a mis amigas en Londres. Sí, he
cumplido mi sueño. Nos vamos dentro de dos días y mis amigas y yo estamos muy
nerviosas. Tan nerviosas que tenemos ya las maletas hechas.
Yo. No puedo esperar ni un
día más. Necesito irme ya de ya.
Ángela. Cielo, no eres la única, todas
queremos irnos ya. Es lo mejor que nos puede haber pasado.-nos mira a todas
sonriendo.
María. Sí.-Bebe un sorbo de su granizada y se
levanta gritando- ¡Nos vamos a Londres!- Todo el mundo la mira asombrados y
nostras nos reímos porque no podemos hacer otra cosa.
Nos levantamos y cada una se va para su casa. Mañana es el último día en
España y lo queremos aprovechar. Me despierto a las 11 escuchando en el
despertador "What makes you beautiful." de One Direction. Me levanto
y me preparo unos bocadillos, a las 12 vienen las chicas a mi casa que vamos a
bajarnos a mi piscina todo el día. La mañana se pasa rápida entre risas,
fresquitos baños y charlas sobre lo que vamos a hacer en Londres debajo de la
sombra de un árbol. A las 7 de la tarde recibo una llamada, es Javier. Dice que
está fuera de la piscina, que salga, que tenemos que hablar. No sé qué querrá,
pero ahora mismo es la persona que menos ganas tengo de ver. Os explico el
porqué. Cortamos hace poco tiempo después de 2 años juntos. Corté yo porque
estaba cansada de que siempre me dijese lo que tenía que hacer, lo que me
empujó a dejarle es que me dijo que no me fuese a Londres, que me tenía que
quedar con él sí o sí. Ahí terminó todo y desde entonces no hemos vuelto a
hablar. Y no quiero hacerlo ahora, pero aún así salgo. Lo veo sentado en el
borde de la acera, se da la vuelta y veo como una lágrima le cae por la
mejilla.
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